✈︎ BAÑADO LA ESTRELLA EN 4 DÍAS ✈︎

Apenas bajás del avión en la capital de Formosa, a una hora y media de Buenos Aires, algo se afloja y te encontrás sonriendo sin saber bien por qué. Detrás del alambrado que delimita la pista, unas treinta personas esperan: familiares, conocidos, tal vez algún turista. No hay protocolo ni artificio, sólo la escena simple de un recibimiento que todavía conserva algo de pueblo.

Desde ahí comienza el viaje hacia una de las 7 maravillas naturales de Argentina: el Bañado La Estrella, en el noroeste de la provincia de Formosa. La ruta te empuja hacia un paisaje que se vuelve cada vez más áspero, más auténtico. Paraguay queda a pocos kilómetros, casi como una presencia silenciosa. El primer tramo es largo, hasta Las Lomitas, ese pueblo que muchos recuerdan por una anécdota que involucra al ex presidente Carlos Menem. Pero ese dato, casi de color, pronto pierde importancia.

Después vienen cerca de setenta kilómetros de ripio y tierra. El camino se vuelve más exigente, más honesto también, como si te fuera despojando de expectativas urbanas. Así se llega a Fortín La Soledad, un pueblo de apenas 450 habitantes y la puerta de entrada al Bañado La Estrella. Allí, la hospitalidad no es un servicio: es una forma de vida. Se desviven por recibir a quienes llegan, muchos atraídos por imágenes de Instagram o por el boca a boca de quienes ya quedaron hechizados por la magia del lugar.

Y es ahí, en ese primer contacto, donde aparece nuestra propia mirada: prejuiciosa, burguesa, inevitablemente porteña. Observamos, comparamos, murmuramos. Nos cuesta salir de esa lógica. Sin embargo, frente a nosotros hay una comunidad que vive, sonríe y trabaja sin descanso para ofrecer lo mejor que tiene a visitantes que llegan con expectativas, opiniones y, muchas veces, sin comprender del todo lo que implica sostener un destino así. Y aún así, sin estructuras turísticas formales, son ellos quienes están levantando el lugar, dándole vida a ese bañado inmenso y misterioso.

Dejamos las mochilas y enseguida nos llevan al muelle, construído por ellos mismos. El atardecer empieza a desplegarse como una promesa. Un bote, un palo que hace de impulso en el agua, y de pronto estamos adentro: atravesando un universo de camalotes, palmeras y espejos de agua. Allí viven yacarés, una infinidad de aves, animales que recorren las orillas como si ese mundo no necesitara de nosotros para existir.

Las horas pasan sin que uno lo note. Navegar por esos canales naturales tiene algo de irreal, como si estuviéramos dentro de una película de ciencia ficción. Pero no: es más poderoso que eso, porque es real. Y cada persona que está ahí, en silencio o en asombro, se conmueve ante una belleza que no forma parte de lo cotidiano.

La noche llega despacio, y la cena la acompaña con sabores simples y honestos: comida casera, sin estrellas Michelin, pero con algo que no se puede catalogar. Algo que reconforta.

El hospedaje de Chilo Ruiz es otra experiencia en sí misma: entrar es como atravesar un túnel del tiempo. Habitaciones grandes, la tierra que se cuela por las rendijas, detalles que en otro contexto incomodarían, pero que aquí parecen parte del paisaje. Uno busca siempre la mejor estadía, pero entiende rápido que en este lugar se viene a otra cosa: a dormir, a comer, a vivir.

Débora es una anfitriona impecable, de esas que hacen sentir todo más cercano. Y José, con sus brazos curtidos, es quien rema y guía entre palmeras, árboles muertos y reflejos de sol. Si hay suerte, ese sol bendice al pueblo antes de irse, como si también supiera que este rincón del mundo merece ser mirado con otros ojos.

★  INFO ★ 

  • El Bañado La Estrella se encuentra 370 km de la ciudad de Formosa.
  • A Formosa se puede llegar en avión, en bus o con vehículo propio.
  • El trayecto desde la capital hasta Fortín La Soledad tiene partes de ripio y otras de barro que hacen que sea no aconsejable si llueve demasiado.
  • Cómo llegar a Fortín La Soledad: buses de la empresa Godoy, en vehículo propio o de alquiler, o con un traslado privado.  
  • Uno puede alternativamente alojarse en Las Lomitas a 70 km del Bañado o tomar un tour grupal organizado al Bañado La Estrella.
  • Viajamos en abril del 2026 con un clima no tan caluroso y noches frescas.
  • Cada época del año ofrece diferencias en el paisaje y la fauna, siendo el verano muy caluroso pero con increíbles atardeceres, y destacando los meses de septiembre y octubre donde el avistaje de aves está en su máxima expresión.
  • Nosotros viajamos al Bañado La Estrella en 4 días, 2 noches en Fortín La Soledad, 1 noche en Formosa capital y 1 noche en Asunción del Paraguay.

Día 1: Fortín La Soledad

Aterrizamos al mediodía con un vuelo de Aerolíneas Argentinas desde Aeroparque (Buenos Aires), donde nos esperaba nuestro conductor para el viaje a Fortín La Soledad. Por haber visto videos sobre el camino en días de lluvia no quisimos arriesgarnos a alquilar un auto, pero la realidad es que cuando llueve ni siquiera es sencillo llegar con un vehículo 4×4.

★TIPS: Teniendo la precaución de cambiar los planes si llueve,  es completamente viable manejar cualquier modelo de auto en este trayecto. ★  

Unas 5 horas después nos recibe el Boulevard en construcción de Fortín La Soledad. Nos alojamos en Turismo Chilo Ruiz y Familia, y sin perder el tiempo nos preparamos el kit imprescindible para el paseo del atardecer. 

★TIPS: Para cada paseo es recomendable llevar pantalones y remeras de mangas largas, repelente, agua, gorro y lentes de sol. ★  

Nuestro guía José, con una paciencia infinita, nos responde cada pregunta que tenemos sobre cómo es la vida en el pueblo, y cómo es la vida en el Bañado. Aprendemos que la naturaleza tiene su propio ritmo y que cada hora puede ser distinta. No hay dos atardeceres iguales, las aves no posan para las fotos todo el año 24/7, y sin embargo, la magia se hace presente.

Cuando se esfuma la luz del sol aparecen cientos de luciérnagas entre las palmeras, y alguna que otra sube a la canoa con nosotros. Cada viaje tiene instantes que nos dejan una huella en la memoria, y esa noche, sin dudas, es uno de ellos.

Dejando atrás el zumbido de los mosquitos que fueron una fiel compañía en el tour, regresamos para la cena de estofado de chivito que Débora nos preparó con tanta dedicación.

★TIPS: Turismo Chilo Ruiz ofrece un paquete de alojamiento, paseos y comidas.  ★  

Día 2: Fortín La Soledad

Al que madruga… Antes de las 6 de la mañana nos subimos al auto que nos lleva hasta el embarcadero de Chilo Ruiz.

A la luz de las estrellas empieza otro recorrido por las aguas del Bañado, mientras el sonido de la naturaleza nos cautiva por completo.

Un mate, una foto, un silencio… Poco a poco el cielo se divide entre la noche y el día, y detrás de unas nubes de colores arranca oficialmente la mañana.

José se ocupó de tomar rutas distintas, y para nosotros se sintió como haber visto el paisaje por primera vez.

★TIPS: Si tienen tiempo para hacer 2 paseos vivenciar el contraste entre el amanecer y el atardecer vale mucho la pena.★  

Al volver para el desayuno de unas exquisitas tortas fritas cocinadas por Débora, decidimos sumar una experiencia más. Cerca de las 10 hs,  la canoa provista ahora de un motor nos condujo al islote El Escondido.

Una vez más todo cambió, las palmeras se multiplicaron, aparecieron los pescadores en lo que queda de tierra firme y atravesamos camalotes infinitos. Los yacarés dormían en sus costas y las aves se dejaron fotografiar.

Un momento que esperábamos por haber consumido tantos videos previamente,  era encontrarnos con un Jaribú, la cigüeña más alta de América, y pudimos ver a dos de ellas. Sus colores resaltan entre el verde de la vegetación y verlas emprender vuelo es un momento único.

Seguir navegando por este humedal no deja de regalarnos paisajes y visiones que nos hacen sentir muy lejos de casa. Cada hora pasa sin prisa, sin celulares más que para las fotos y con un silencio de fondo que sólo se interrumpe por el vuelo de algunas aves.

Un almuerzo casero y unas copas de vino son el relax perfecto antes de nuestro último tour al atardecer. Otra vez los mosquitos se hacen presentes pero el atardecer nos deslumbra un poco más que la tarde anterior.

El sol apareció de a ratos, entre las nubes y las palmeras, mientras nos despedíamos de una experiencia que no se parece a nada de lo que hemos hecho anteriormente.

La noche nos encuentra agotados de haber navegado casi 8 horas, repartidas en tres paseos que nos regalaron muchos más recuerdos de los que esperabámos.

Día 3: Formosa Capital

Unos mates en el desayuno con Mbejú (una especie de chipá hecho tortilla) son la previa al camino de regreso hacia Formosa Capital. El clima estuvo de nuestro lado y el pronóstico de lluvia se demoró hasta que llegamos a la ciudad, unas 5 horas después.

Nos alojamos en un departamento que reservamos por Booking y salimos a caminar la ciudad. Salir a pasear a la hora de la siesta es todo un concepto. Las cocinas de los restaurantes están cerradas, muchos bares abren a las 18 hs, y nuestras pretensiones de almuerzo de pescado de río se redujeron a un sándwich de milanesa en Copetín Paradise, el cual estuvo a la altura de las circunstancias.

Recorrimos la costanera desde donde la cercanía con Paraguay se hace evidente a simple vista, la peatonal B. Rivadavia, y caminamos por la Av. 25 de mayo  junto a muchos formoseños que empezaban a salir a disfrutar la tardecita de un sábado.

Hicimos una parada en una cafetería que parecía estar de moda, ubicada en una antigua casona de los años 50 sobre la avenida principal. Green en la Casa Blanca destaca por la coquetería de su carta y sus espacios, y así vimos caer la noche en una ciudad completamente opuesta a la que conocimos a la hora de la siesta.

Ese día de descanso previo a nuestro regreso se sintió super necesario aunque volver no fue tan rápido como teníamos pensado…

Día 4: Asunción del Paraguay

En el aeropuerto de Formosa, los rayos hacían temblar hasta las almas. Nadie, entre los responsables, daba una información precisa sobre si finalmente saldríamos o no.

Paraguay estaba bastante cerca y llegar en Uber parecía una odisea posible. Nos decidimos en medio de un diluvio, con una ruta vacía y un paisaje que parecía repetirse a cada kilómetro.

Ahí uno empieza a darse cuenta de que los límites son artificiales: el mismo lenguaje, las mismas costumbres, la misma postal.

Apenas dos horas y media después ya estábamos en Asunción, capital de la República del Paraguay. Las calles del centro eran lo más parecido a unas cataratas. El hotel, que alguna vez había sido de cinco estrellas, todavía añoraba aquella pose aristocrática, ahora desdibujada entre tanta humedad.

Llegamos por la tarde. Nos esperaba una habitación enorme, con alfombras descoloridas y el cansancio de un viaje que nunca habíamos previsto.

Dejamos las cosas y salimos a recorrer el casco histórico. Se nos hacía difícil cruzar las calles; la tormenta no daba tregua. No era perfecta, pero sí intensa.

Cruzamos a un shopping y después caminamos hasta un bodegón tradicional llamado BOLSI. Una hermosa barra, una comida para chuparse los dedos, un vino para entibiar el espíritu y una mandioca que nos hizo sentir parte de ese legado del pueblo guaraní.

De ahí nos fuimos a un casino, quizás para despejar la mente después de tanto viaje. Salimos con la sensación de haber ganado tres monedas, suficientes al menos para alimentar la ilusión del desayuno.

Día 5: Asunción del Paraguay

Nos despertamos temprano, dispuestos a recorrer el casco histórico y dejarnos sorprender por esta ciudad que parece haberse quedado detenida en los años sesenta.

Salió el sol. Las fotos se sucedían y nuestras sonrisas eran genuinas. Asunción, en esas pocas horas que compartimos con ella, nos llenó de sentidos.

La noche previa improvisamos una guía sobre sus lugares históricos, y salimos decididos a aprovechar esas 4 horas para ver La Casa de la Independencia, el Palacio López, la Manzana de la Rivera, su costanera, el Centro Cultural de la República El Cabildo y su Catedral. El Lido Bar fue nuestra parada para refrescarnos del sol ardiente del mediodía antes de subirnos al Uber que nos llevó de regreso al Aeropuerto de Formosa.

Volvimos contentos, con esa agradable sensación que dejan los lugares que uno apenas alcanza a conocer, pero que ya empiezan a despertar cierta nostalgia.

Y con una certeza: tenemos que volver a Asunción, esta vez sin apuros, para disfrutarla como se merece.

★ CONTACTOS★ 

Turismo Chilo Ruiz :

Whatsapp 370 461-5862 / Instagram:  @turismo_chiloruizyflia

Traslados privados Diego Bregant Viajes:

Whatsapp 370 461-5862 / Instagram:  @diegobregantviajes

Departamento en Formosa Capital:

Booking – Espacioso Departamento Céntrico

Whatsapp 370 468-7881

★ BONUS TRACK ★ 

POSIBLES DESTINOS PARA SUMAR

Desde Las Lomitas se pueden hacer paseos a El Vertedero.

Ir de compras desde Clorinda a Nanawa (Paraguay).

Pasar unos días en Asunción del Paraguay (Paraguay).

Empezar o terminar en viaje en Corrientes donde es posible visitar los Esteros del Iberá.

★ Aquí te dejamos nuestro itinerario para conocer los Esteros del Iberá :

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